Y sigo
escribiendo
acabándome
mil plumas
y unas
cuantas hojas,
ya sin
sentido, sin motivo,
pero pongo
la punta
de una
pluma azul
sobre esta
hoja
y corre
sola,
no hago
más que escribir,
mi pluma
tiene ganas
de
escribir, y
después de
todo
no se lo
puedo negar,
se
aprendió todos los signos
y el
idioma español;
ahora
escribe sola,
y yo, no
tengo ganas
de negarle
nada,
escribe y
escribe,
pero yo ya
no quiero
por hoy,
saber más
de la vida
y de escribir.
Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
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