Se ha
olvidado el motivo,
la espada
ha quedado
guardada
en la piedra,
el túnel
del tiempo
se apagó y
no hay inframundo,
de la
ultratumba no regresan
y los
vivos son necros apáticos,
una hepatitis
de silencio
nos hunde
en ruidos urbanos,
ahogándonos
en tristezas
de
lágrimas amargas,
lluvia
ácida corroe el alma,
el corazón
se quiebra
como un
jarrón en el vacío,
tiro
golpes desesperados
al espacio
eterno,
tiempo me
arruga
y la
juventud apaga
la vela
del destino
un humo
melancólico se disipa.
Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
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