Regreso a
lo fortuito de la vida
al navegar
guiado por una estrella
al estar
seguro del puerto donde arribas
y no tener
dudas del mar que navegas.
Miro al
sol y me quema mis ideas
yo
sumergido en mi mismo volteo
con una
sonrisa traviesa
que
transgrede todos los cielos.
Puedo
decir que he recorrido tus montes
y que he
sido un buen jinete de tus aventuras,
recorro la
ciudad gritando tu nombre
en un
éxtasis de recuerdo climático.
Doy paso
tras paso como lo hacía un buen hombre
sin
censura, sin penumbra, sin atraso,
y claro,
con tu foto bajo mi hombro
y tu beso
pintado en mi mejilla.
Agarro el
maletín de mis ilusiones
llevo el
finiquito de mi alma
y una
demanda a dios
pidiéndole
diez años más para amarte.
En casa se
me olvidó una caja decorada
de rasgos
churrigerescos y puntas góticas
donde está
mi corazón parado en sí mismo
llorando
por la tristeza de estar encerrado.
Pasa el
tiempo como toda madrugada
lento,
triste, algo melancólico y con el sabor
de estar
enamorado de ti y de tu cuerpo,
pero
dormiré solo, mientras la luna se carcajea un rato de mí.
Las calles
así me gustan, medio risueñas,
medio traviesas,
medio pensativas, medio muertas,
como toda
calle con mil historias encima
y un
silencio aullante que ensordece mi pensamiento.
Mi pluma
hoy escribe y hoy también es negra,
parece
esclava de mi pensamiento
pero es
esclava de sí misma y escribe
como
maniática de la palabra; como siempre.
Éste és un
grito de desesperación: ¡¡te amo!!
en cuatro
líneas que dicen los mismo: ¡¡te amo!!
en mi
cuarto, con mi llanto y mis sábanas: ¡¡te amo!!
en mi
silencio, en mi espacio, dentro de la noche: ¡¡te amo!!
Sabes: tu
sabor, tus olores, tu miel, tus movimientos
y todo lo
que eres tú y tu nevada piel
están
tatuadas en las palmas de mis manos
en las
yemas de mis dedos, en la pupila de mis ojos, en mi alma.
Muchos
globos están en mi ventana
cada uno
con una esperanza diferente
vuelan al
cielo para comunicárselos a los ángeles
y van con
la esperanza de una botella en el mar.
Transcurren
los segundos de un reloj escandaloso
¿y
Einstein preocupándose por la relatividad?
un minuto
sesenta segundos, una hora sesenta minutos
y si te
vas al espacio haz la conversión y se acabó.
La
paciencia sí es relativa: según la excitación,
es la
velocidad del desprendimiento de las ropas,
de los
besos dejados en tu piel
y del
acercamiento de la penetración.
¿cuántos
cuadros hay en una raqueta
y si cada
cuadro fuera una ventana,
cuántas
vidas veríamos, cuántos paisajes
observaríamos,
si viéramos a través de una raqueta?
Sigo
escribiendo como si no hubieran suficientes
poemas
impresos en millones de hojas empolvadas;
Sabines,
Machado, Neruda, Jiménez, Poe, Sor Juana
y a lo
mejor ahora yo, perdón, el ego se me subió.
Y veo tu
foto tan estática en mi librero
pareciera
que me viera directo a los ojos
como si me
cuidara, como si quisiera besarme,
lástima,
es una foto y yo sólo estoy soñando.
Estoy
medio en cueros a punto de dormir
el zumbido
de un mosco me molesta
y a pesar
de todo, tu recuerdo también no me deja dormir
te extraño
y de una forma que simplemente no me deja dormir.
Hoy me he
vuelto un vulgar: necesito tu vagina;
me he
vuelto un poeta: necesito tu alma;
me he
vuelto un normal: necesito tu boca;
me he
vuelto yo: te necesito a ti, mujer.
Las
sábanas que visten a mi colchón
son las
mismas donde me hiciste el amor
¿Y sabes
que gritan, sabes que piden?
nada más
preguntan por ti.
Ha muerto
un heroico mosquito
que como
buen caballero
jodio mi
pensamiento hasta el último momento
cayó boca
arriba y con la lengua de fuera.
No tengo
ganas de dormir, tengo ganas
de hacerte
el amor, pero adivina,
vamos tú
lo sabes, no es una broma,
es
sencillo, no puedo, no estás tú.
¿Sabías?
soy el hombre más feliz del mundo,
caminé la
calle agarrado de tu mano
y todo el
mundo nos vio darnos un beso
y sabes
ahora que te amo.
Esta es
una guerra sin cuartel, el territorio:
mi cuarto;
los bandos: los moscos en contra de mí;
el motivo:
mi sueño y mi sangre; agresores bichos
joroban mi
espacio y no me dejan cerrar los ojos.
Se me
acaban las palabras, se me acaban las líneas
pero la
noche no se acaba y no sé
que hacer
con ella, no sé si olvidarla
o ponerla
en una esfera y observarla.
Y te
recuerdo dormida, desnuda
con tus
pechos sueltos y mis manos sobre ellos,
con mi
respiración sobre tu piel y tu aliento sobre mi pecho
y pegados
con el pegamento del sudor y de la pasión líquida.
Tengo un
collage de ideas
un mosaico
de pensamientos
un cuadro
de sentimientos
y una
pared para ponerlos.
Son las
dos de la mañana
y estoy
tan fresco como una lechuga
después de
ser fertilizada por algunos químicos
y de ser
regada por agua ácida.
Sombras
son lo que quedan de aquel castillo
de aquella
vida mal vivida
de aquella
noche no olvidada
de mi
noche ya esfumada.
Se calló
la noche y también aquel mosquito
y su
zumbido infernal, he ganado la batalla
gracias a
Bayer y sus creaciones
esta noche
podré dormir, lástima que esté amaneciendo.
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