He encontrado mi pasión y son estas letras que puedo escribir en todo momento, a veces sin sentido, a veces con sentido, pero siempre con la sinceridad que son mías...


jueves, 27 de agosto de 2015

Cuartetos

Regreso a lo fortuito de la vida
al navegar guiado por una estrella
al estar seguro del puerto donde arribas
y no tener dudas del mar que navegas.

Miro al sol y me quema mis ideas
yo sumergido en mi mismo volteo
con una sonrisa traviesa
que transgrede todos los cielos.

Puedo decir que he recorrido tus montes
y que he sido un buen jinete de tus aventuras,
recorro la ciudad gritando tu nombre
en un éxtasis de recuerdo climático.

Doy paso tras paso como lo hacía un buen hombre
sin censura, sin penumbra, sin atraso,
y claro, con tu foto bajo mi hombro
y tu beso pintado en mi mejilla.

Agarro el maletín de mis ilusiones
llevo el finiquito de mi alma
y una demanda a dios
pidiéndole diez años más para amarte.

En casa se me olvidó una caja decorada
de rasgos churrigerescos y puntas góticas
donde está mi corazón parado en sí mismo
llorando por la tristeza de estar encerrado.

Pasa el tiempo como toda madrugada
lento, triste, algo melancólico y con el sabor
de estar enamorado de ti y de tu cuerpo,
pero dormiré solo, mientras la luna se carcajea un rato de mí.

Las calles así me gustan, medio risueñas,
medio traviesas, medio pensativas, medio muertas,
como toda calle con mil historias encima
y un silencio aullante que ensordece mi pensamiento.

Mi pluma hoy escribe y hoy también es negra,
parece esclava de mi pensamiento
pero es esclava de sí misma y escribe
como maniática de la palabra; como siempre.

Éste és un grito de desesperación: ¡¡te amo!!
en cuatro líneas que dicen los mismo: ¡¡te amo!!
en mi cuarto, con mi llanto y mis sábanas: ¡¡te amo!!
en mi silencio, en mi espacio, dentro de la noche: ¡¡te amo!! 

Sabes: tu sabor, tus olores, tu miel, tus movimientos
y todo lo que eres tú y tu nevada piel
están tatuadas en las palmas de mis manos
en las yemas de mis dedos, en la pupila de mis ojos, en mi alma.

Muchos globos están en mi ventana
cada uno con una esperanza diferente
vuelan al cielo para comunicárselos a los ángeles
y van con la esperanza de una botella en el mar.

Transcurren los segundos de un reloj escandaloso
¿y Einstein preocupándose por la relatividad?
un minuto sesenta segundos, una hora sesenta minutos
y si te vas al espacio haz la conversión y se acabó.

La paciencia sí es relativa: según la excitación,
es la velocidad del desprendimiento de las ropas,
de los besos dejados en tu piel
y del acercamiento de la penetración.

¿cuántos cuadros hay en una raqueta
y si cada cuadro fuera una ventana,
cuántas vidas veríamos, cuántos paisajes
observaríamos, si viéramos a través de una raqueta?

Sigo escribiendo como si no hubieran suficientes
poemas impresos en millones de hojas empolvadas;
Sabines, Machado, Neruda, Jiménez, Poe, Sor Juana
y a lo mejor ahora yo, perdón, el ego se me subió.

Y veo tu foto tan estática en mi librero
pareciera que me viera directo a los ojos
como si me cuidara, como si quisiera besarme,
lástima, es una foto y yo sólo estoy soñando.

Estoy medio en cueros a punto de dormir
el zumbido de un mosco me molesta
y a pesar de todo, tu recuerdo también no me deja dormir
te extraño y de una forma que simplemente no me deja dormir.

Hoy me he vuelto un vulgar: necesito tu vagina;
me he vuelto un poeta: necesito tu alma;
me he vuelto un normal: necesito tu boca;
me he vuelto yo: te necesito a ti, mujer.

Las sábanas que visten a mi colchón
son las mismas donde me hiciste el amor
¿Y sabes que gritan, sabes que piden?
nada más preguntan por ti.

Ha muerto un heroico mosquito
que como buen caballero
jodio mi pensamiento hasta el último momento
cayó boca arriba y con la lengua de fuera.

No tengo ganas de dormir, tengo ganas
de hacerte el amor, pero adivina,
vamos tú lo sabes, no es una broma,
es sencillo, no puedo, no estás tú.

¿Sabías? soy el hombre más feliz del mundo,
caminé la calle agarrado de tu mano
y todo el mundo nos vio darnos un beso
y sabes ahora que te amo.

Esta es una guerra sin cuartel, el territorio:
mi cuarto; los bandos: los moscos en contra de mí;
el motivo: mi sueño y mi sangre; agresores bichos
joroban mi espacio y no me dejan cerrar los ojos.

Se me acaban las palabras, se me acaban las líneas
pero la noche no se acaba y no sé
que hacer con ella, no sé si olvidarla
o ponerla en una esfera y observarla.

Y te recuerdo dormida, desnuda
con tus pechos sueltos y mis manos sobre ellos,
con mi respiración sobre tu piel y tu aliento sobre mi pecho
y pegados con el pegamento del sudor y de la pasión líquida.

Tengo un collage de ideas
un mosaico de pensamientos
un cuadro de sentimientos
y una pared para ponerlos.

Son las dos de la mañana
y estoy tan fresco como una lechuga
después de ser fertilizada por algunos químicos
y de ser regada por agua ácida.

Sombras son lo que quedan de aquel castillo
de aquella vida mal vivida
de aquella noche no olvidada
de mi noche ya esfumada.

Se calló la noche y también aquel mosquito
y su zumbido infernal, he ganado la batalla
gracias a Bayer y sus creaciones

esta noche podré dormir, lástima que esté amaneciendo.


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