Hay días, en los que uno amanece y el mundo, simplemente decide cambiar, hace 8 años, por la mañana veíamos, en televisión, en vivo, como un par de aviones, viajaban a toda velocidad contra el WTC de Nueva York, EE.UU.
Observábamos impávidos, en nuestro sillón, de nuestra casa, cómo se fundían las columnas y simplemente los edificios más representativos del poder económico de los estadounidenses, se desvanecían, entre una nube de polvo y fuego, más de dos mil personas terminaban aplastadas, quemadas, muertas.
Después de ocho años, sigo pensando qué fue lo que pasó, y concluyo que se cayeron las torres, que lo vimos por televisión y todo fue sentado en el sillón de mi sala.
Observábamos impávidos, en nuestro sillón, de nuestra casa, cómo se fundían las columnas y simplemente los edificios más representativos del poder económico de los estadounidenses, se desvanecían, entre una nube de polvo y fuego, más de dos mil personas terminaban aplastadas, quemadas, muertas.
Después de ocho años, sigo pensando qué fue lo que pasó, y concluyo que se cayeron las torres, que lo vimos por televisión y todo fue sentado en el sillón de mi sala.