Ayer,
caminé cinco lunas lejos de ti,
observé el
mar con estos ojos ciegos
y sentí el
libre viento con mi tacto,
me puse a
platicar con una gaviota
y le conté
de ti.
Le conté
de tu mirada que decía que me amaba,
de tu pelo
enredado y necio que a mi mano se niega,
le
describí tu sonrisa traviesa y delatadora,
de tus
labios pachoncitos, dulces y sensibles
cuando mis
delgados labios llegan a robarle un beso.
Triste ave
piraña, dime: ¿por qué la extraño tanto?
¿Por qué
todo lo hermoso no me interesa?
¿por qué
la extraño de esta forma suicida?
¿por qué
no está a mi lado?
Era el día
más hermoso sobre la Tierra,
siglos
habían esperado este día
y para mi
era tormentoso, asesino,
lastimoso y
lacerante, era el peor día
de mi vida
y te extrañaba como un poeta solitario.
Gaviota:
me preguntas si habíamos hecho el amor:
esa
sensación de sus manos recorriéndome,
sus olores
del antes, durante y del después.
Soy un
perro triste y amargado,
oxígeno de
mi vida: ¿dónde estás?
Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
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