Derrepente,
toda mi vida
se junta
en un punto,
un punto
enigmático
y sombrío,
ese punto
que tienen
todas las
vidas
y aún más,
la mía.
Tengo la
sensación de la derrota
demacrada
y cansada,
de esa
derrota que no
se quiere
quedar para siempre,
pero que
entristece el alma.
He tenido
el sueño
de una
pesadilla,
donde el
mundo era
como yo
quería,
donde tú y
yo moríamos
por el
aburrimiento
de
nuestros pensamientos.
Y sigo
caminando entre rocas,
como un
pordiosero,
como un
hombre sincero,
sigo abriendo
el bosque
de la
locura encarcelada,
mis
piernas se doblegan
ante el
perdón de dios.
Mi mirada
se hunde
en lo más
profundo de tus entrañas
y no
comprende
lo que un
caído a comprendido
la muerte
desechada y obligada
por la
mano del hombre
desdichado
y cadáver de hoy.
202 Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
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