Abro las
puertas,
traigo la
boca
como flor
abierta
y su líquido
rojo
recorre mi
cara.
Aviento la
botella de cerveza
a un lado
de la coladera
y observo
al hombre
que me
golpeó
doblar la
esquina,
rodar por
la avenida.
Lo sigo,
con ansias
de agarrarlo
y
maltratarlo,
como el
que esculpe el hielo
con
ilusión de que se derrita.
Voy tras
él
cuatro
cuadras
un par de
calles
y cinco
esquinas.
Abre la
puerta
de la
posada
donde yo
vivo.
Subo las
escaleras
la sangre
me hierve
con aroma
a odio.
Estoy atrás
de él
lo voy a
tomar
de la
espalda.
Caigo
sobre la cama,
miro el
techo,
él era mi
cuerpo
y yo su
sombra.
216 Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
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