Si la
muerte que arrastraba
a Amanda
hacia la otra vida
notaba que
a ella le daba
risa lo
que ella hacía.
La muerte
que ciega estaba
hubiera
revivido a Amanda
para que
supiera lo que realmente daba
por dejar
esta tristeza.
Y entonces
Amanda
se habría
muerto de risa
con las
caricias del metal
sobre su
cuello rojizo.
Y sin
respiración alguna
ella
pensaría en volver a vivir
para poder
asesinar
a la
pálida y muerta muerte.
Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
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