Le escribo
unas letras a mis manos
-por ellas
y a través de ellas-
les debo
un dinero y un altar,
les debo
un litro de crema
y un
cortauñas sin filo.
Hay amigas
mías, este suspiro se los regalo,
si ustedes
hablaran, ¿cuántas veces me traicionarían?
tan fieles
a mí como mi alma y mi pellejo,
cómplices
de mis juegos,
sensibles
a las teclas de algún piano.
¿Dónde han
estado? ¿Qué han visto y no me han contado?
Han tocado
a mi niña por lados que no he visto
juegan con
las cuerdas de una guitarra,
y no dicen
nada, callan y se apegan a mí.
Mano amiga
que la pluma cargas
¿No te
cansas de estar conmigo?¿Dime por qué no hablas?
¿Vives
feliz callada o simplemente vives enamorada?
Te doy las
gracias por tu fidelidad
y por
estar callada, por ser mi cómplice,
por no
traicionarme, por ver por mí,
por tocar,
sentir, jugar y extasiar.
181 Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
No hay comentarios:
Publicar un comentario