Hay veces, como hoy, que uno amanece triste, triste, triste, y es, porque la tristeza se mete en el cuerpo de uno, ya sea por el calcetín o por la boca, pero se mete dentro de uno, y a uno le duele, y le puede, y lo lastima, y simplemente, va por el mundo, caminando, exhalando este sentimiento, que le pone cara de perro, y le encorva la espalda, y arruga el ceño, así estoy hoy, sin saber como se apoderó de mi, sin saber, por qué tengo tantas de llorar, triste, triste, triste...
No hay comentarios:
Publicar un comentario