Se nos ha olvidado el valor del tiempo,
mi viejo, ese canudo, mi padre,
me ha enseñado cosas importantes
como a respirar antes de hablar
a pensar antes de actuar
a tener paciencia en tiempos de borrasca
y a ser certeros en tiempos despejados,
eso me ha enseñado, a ser un poco
viejo y un poco joven
a acelerar y a frenar
a remar contra corriente
y a aprovecharla cuando se pueda,
yo creo que son sus canas
pero más bien fue su volatilididad,
su impaciencia, su impulsividad,
la que me ha enseñado esto,
otro amigo, me comentó
de un estudio donde un viejo y un joven
contaban hasta sesenta
como si fuera un minuto
y el resultado fue contundente
el viejo obtuvo del uno al sesenta
un minuto con veinte segundos
a lo mejor bostezaba entre segundo y segundo
o pasaba capítulos enteros de su vida,
el joven obtuvo, también del uno al sesenta
cuarenta segundos
qué diablos le pasa? se saltaba segundos?
o después del uno vino el nueve?
nadie sabe, sólo espero
que un día cuando cuente del uno al sesenta
me dé un minuto,
con reloj suizo para evitar errores
y después de todo esto he llegado
a una simple conclusión,
si lo llevamos al sexo,
el joven es el eyaculador precoz.
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