Te
enfrentas a ti mismo
poniendo
cara de idiota
de
indulgente sin limosna
pareces
proscrito,
desterrado,
te sientes
censurado.
Eres un
animal
resguardándote
bajo la luna,
bajo el
cielo,
en medio
de todos
sin nada.
Buscas una
cueva,
una vela,
otro
animal perdido
te sientes
arañado,
maltratado,
golpeado.
Al fin de
cuentas
no eres
más que voz
perdida en
el eco
del
silencio.
162 Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
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