Hoy que
colgué contigo
sentí mis
huesos vacíos,
llenos de
polvo, de historia,
de
recuerdos.
Había
dejado mi alma
a un lado,
en el perchero
el otro
día.
Tenía mis
cadenas
de un pie
al otro
de una
mano a la otra,
de un ojo
a otro
de un
suspiro al otro.
Cuando
colgué contigo
había
perdido mi fuerza,
la mirada,
el aliento.
Se había
esfumado el aliento
el paso,
la caricia,
la palabra,
la mano.
Deje
olvidado el olvido,
la
naturaleza, la pasión
al hombre.
En fin, me
había
dejado a
un lado
y me había
puesto a
caminar.
Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
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