Dejas el
corazón
para la
ceremonia no concluida,
para el
sacrificio de los labios
que se
juntan por el sentimiento
que ha
nacido por la conclusión de la nada.
Era como
un momento
encerrado
entre dos piedras
que se
encuentran
entre el
pasto y el desierto.
Dejo a un
lado las lágrimas por el llanto
que
derrama el alma
y me pongo
a soñar, a pensar,
como si
fuera un recuerdo
que
inventé, ayer,
en una
noche de verano.
Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
No hay comentarios:
Publicar un comentario