A una gran puta
Me gusta su indiferencia,
su pulcritud enorme
y sus misteriosas extremidades,
me encantaría besarla diario
y tocarla, y caminar
por sus puentes y sus lisos.
A veces, es mentirosa y engañosa,
te puede matar y se pone obscura,
pero siempre hay una ambulancia para ti.
No es buena ni mala, es grande,
te aplasta, te apabulle, no te nota,
te enamoras y te deja, no es de nadie.
Ahí, donde su industrial cuerpo te abraza,
piérdete en su ombligo
y camina, camina por su quinta avenida.
Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
No hay comentarios:
Publicar un comentario