Tsunami
Qué más
queremos hacer?
podemos
aventarnos otras dos o tres bombas,
atómicas de
preferencia, encima,
no sé,
inventarnos una fogata en el polo
y
calentarnos infinitamente,
tal vez, la
mejor opción es jugar
a pelearnos
entre nosotros,
que no nos
basten cuarenta millones
cuantificados
en la segunda,
y tiremos
minas por todos los caminos
y llenemos
los aires de aviones
repletos de
balas y bombas
con
bacterias nuevas e inventadas,
echemos a
volar la imaginación
y que este
pleito no sea en el lugar de siempre,
hay que
encontrarnos a la salida
en Estados
Unidos o en China
o en Rusia o
en la India,
en Francia
ya no,
pobrecitos,
han levantado
demasiados
escombros ya,
tampoco sus
vecinos,
mejor en
Medio Oriente,
si ahí, nos
echamos un juego de escondidas
o un
encuentra a Laden,
tal vez en
África o en Latinoamérica,
donde nos
vestimos de víctimas
entre
guerrillas, raptos y balas al menudeo,
ya sé! mejor
hay que hacer una misa
de cuerpo
presente en el fondo del mar
o en el
desierto de Arizona
o en el
Líbano o en Corea,
por las
pruebas de separación de átomo,
no, mejor
no, hay que hacer algo sabio
culpemos a
dios,
a todos sus
mensajeros,
vamos a apedrear
iglesias, templos,
mezquitas,
monasterios, piedras gigantes,
imágenes,
estatuas, cruces,
estrellas,
lunas y señores panzones,
porque en
verdad que es su culpa,
esto de que
la tierra se nos caliente
y de que el
frío sea más frío,
de que se
nos mueva el piso
y
principalmente,
de que el
mar con sus olas
nos tapen
las estrellas.
Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
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