Erase una vez
Discúlpenme
princesas
porque sé
que estaban buscando
a un
príncipe azul,
y llegué yo,
sin azul y
sin armadura
mucho menos
con corcel,
pero no me
tiren de a sapo
que si es
cierto
que no mato
dragones
ni escalo
torres,
si quieren
puedo inventárselos al oído
o
pintárselos con mi dedo
en todo su
cuerpo,
tampoco
cargo espada
pero si un
celular con mucho crédito,
por eso les
pido no me tiren al charco del olvido
y métanme,
al menos, a ese cofrecito
que cargan
para todos lados,
donde
guardan sus recuerdos,
porque yo
las llevo
como vieja
cicatriz
en este
corazón maltrecho.
Autor: Leonardo Morales Rivera. México 1979
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