el nueve de junio de hace seis años, murió, la mujer que más me ha influenciado en la vida, era bondadosa, subjetiva, parcial, era una cueva de paz...
cuando había problemas, te escuchaba...
cuando no tenías que comer, te daba galletas y té...
cuando tenías lágrimas por derramar, te daba su hombro...
cuando necesitabas dormir, te ponía la tele, una cobija y su mano en tu cabello...
cuando querías irla a ver, estaba dispuesta...
cuando no querías irla a ver, no te hablaba...
así era ella, distante: lo suficiente... cercana: dentro de ti...
ausente: para siempre...
es de esas personas que son irremplazables, perdón, era, el concepto de la muerte con ella, es dolor, lágrimas, ausencia, pero nunca olvidable...
la recuerdo como si estuviera a mi lado, la necesito, como si viviera en el departamento de enfrente, me es indispensable y es mi guía, mi luz, apagada en la tierra, viva en mi recuerdo...
y estás líneas, son en su memoria, son unas lágrimas no derramadas, son de las tantas cosas que no olvido de ella, por eso se las dedico a mi viejita, a mi abuela adriana, descanza en paz...
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